Clavar un clavo o una punta es un acto casi cotidiano en el desarrollo de cualquier reparación o arreglo que se realice utilizando maderas, de forma que creemos conveniente explicar de forma breve como se debe realizar de forma que sea segura y evite incorrecciones. Siga para ello los siguientes pasos:
1) Elija correctamente el martillo a utilizar. Debe ser de carpintero con un peso adecuado de unos 300 o 400 gramos. Evite los de cabeza curva o redonda de mecánico.
2) La cabeza del martillo debe estar bien limpia y aplastada sin irregularidades notables.
3) Seleccione los clavos adecuados al trabajo. -
Clavo de cabeza plana para para los trabajos corrientes.
-
Punta de cabeza perdida para que se introduzca totalmente en la madera si necesita pintar, barnizar o simplemente disimularlo.
-
Clavo de cabeza redonda si nos interesa mostrarlo.
-
Clavo de cabeza cónica para trabajos en madera ligera.
-
Clavo para aglomerados.
-
Elija la longitud y diámetro acorde al trabajo a realizar.
4) De unos golpes suaves al principio de forma que la punta se introduzca lo suficiente y en la dirección adecuada para no necesitar de la sujeción de nuestros dedos.
5) Sujete el martillo al final del mango y hacer un movimiento amplio de brazo acompañando la precisión y fuerza con un movimiento de muñeca.
Tenga encuenta lo siguiente:
Que debe ser el peso del martillo el que clave correctamente el clavo o punta.
Que a veces la madera se abre al clavarla, para evitarlo haga un agujero con un punzón o una barrena o golpee la punta del clavo aplanándolo un poco, de esta forma evitará que se abra.