El primer alimento de los gatos recien nacidos es la leche materna. Apenas nacen, acuden a las mamas y succionan ininterrumpidamente para dormir.
Suelen pesar al nacer entre ochenta y ciento veinte gramos, según las razas y cada semana ganan el equivalente de su peso inicial. El paso de la alimentación materna a la alimentación adulta debe comenzar hacia la tercera semana, dependiendo de la salud de la madre, el número de cachorros, etc.,
Conviene aportar un suplemento alimenticio a partir de este momento aunque la madre tenga suficiente leche. Inicialmente bastará con la leche entera en polvo, diluida hasta obtener una papilla clara, más bien líquida, que se endulzará con algo de miel o con un pellizco de glucosa. Es aconsejable utilizar una cucharilla para dales esta comida, pues los gatitos todavía no saben comer en platillo.
Unos dias más tarde, añadiremos un poco de carne, cruda o cocida, que picaremos, amasaremos en bolitas del tamano de un guisante e introduciremos en la boca del animal. Pasados quince dias podemos pasar a darles una alimentacion más variada, dos veces por semana añadiremos a la leche una yema de huevo, o bien les daremos un puré a base de carne de pollo o de pescado; también conviene ofrecerles queso blanco o trocitos de menudillo, sobre todo de higado. La alimentación láctea debe continuar al menos durante cuatro meses; incluso más adelante, la leche sigue siendo el principal alimento que asegura a los jovenes organismos un desarrollo armónico.
En los gatos adultos su alimentacion sera variada y tendremos que probar que es lo que le gusta al nuestro, ya que lo que le apasiona a uno, otro lo detesta, sin saber por qué. Toda alimentación se compone de tres grupos de sustancias con distinto valor calórico: proteinas, grasas y azúcares. Las proteinas, de origen animal o vegetal, son la base de la alimentacion del gato. Las proteinas animales se encuentran sobre todo en la carne, alimento principal del gato. El gato, debe tener una alimentación variada, pero siempre a base de carne, sea cruda o cocida. Otras fuentes interesantes de proteinas animales son los huevos, la leche y los productos lácteos. Las proteinas de origen vegetal (copos de avena) son importantes, pero el gato las digiere más difícilmente. Conviene añadirlas a las proteinas animales en poca cantidad, pues el gato solo aprovecha una parte de su valor nutritivo.
Los azúcares son relativamente poco útiles, aunque consumidos en pequeñas cantidades no perjudican a su organismo, pero su exceso lleva aparejado el riesgo de obesidad.
Existen otro tipo de sustancias que son importantes en la alimentación: vitaminas, oligoelementos y sales minerales. Los alimentos donde se encuentran estas sustancias son el hígado, aceite de pescado, leche, levadura de cerveza y yema de huevo.
Hay que ser prudente con la cantidad de vitaminas que le suministramos, ya que un exceso puede resultar perjudicial.
Ciertos alimentos jamás deben ser tomados por un gato. Entre ellos se encuentran el chocolate, dulces y bombones, el cacao, el alcohol, los productos de charcutería, los patés, la manteca de cerdo, el tocino, los encurtidos, los cacahuetes, la mermelada, las compotas, el café y las especias.
Los gatos necesitan recibir una cantidad suficiente de líquido, para lo cual deberán disponer en todo momento de agua fresca en un cuenco limpio que se dedicará exclusivamente a su uso.
Respecto a la frecuencia de las comidas, en primer lugar lo que nuestro gato va a agradecer es la regularidad. Hasta los cuatro meses, le daremos de comer cinco o seis veces al día, siempre a intervalos regulares y a horas fijas, respetando un descanso nocturno prolongado. Entre los cuatro y los seis meses, el propio gato reducirá el número de comidas a cuatro por día. Entre los seis y los doce meses pasaremos a tres comidas al día. Finalmente, un gato adulto (un año o más) recibirá dos comidas al día.
Para establecer la cantidad de comida, el mejor sistema es dividir el total calórico diario por la mitad y darle una parte por la mañana, hacia las ocho, y la otra a media tarde, que es cuando va a necesitar más aporte energético debido a su actividad.
Debemos ofrecerle su comida en un plato limpio y dejarla a su disposición unos diez minutos; el animal comerá lo que quiera. Cuando haya terminado, retiraremos las sobras y las conservaremos en la nevera para la comida siguiente; no hay que olvidar lavar bien el plato con agua caliente.
A las gatas gestantes y a los ejemplares de cierta edad se los alimenta de la misma forma, pero reciben más comida, repartida en varias tomas diarias. Durante la lactancia, la madre recibirá comida a voluntad; incluso le ofreceremos una segunda ración si vemos que se ha comido la primera muy deprisa. También es recomendable en estos casos repartir el alimento en varias comidas al día para no sobrecargar el aparato digestivo. |
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