| DESCRIPCIÓN | Los gatitos birmanos nacen totalmente claros, sin marcas. Las primeras señales de coloración comienzan a aparecer hacia el segundo día, primero alrededor de la nariz y en las orejas, y luego en las patas y la cola. Se reconocen antes las marcas castaño oscuro y las azules, y un poco más tarde las chocolate y lila. El antifaz, que engloba en los adultos el conjunto de la cara y las orejas, queda fragmentado en los gatitos hasta aproximadamente el cuarto mes.
Además, aparece estriado y carece de uniformidad. Esta particularidad es, junto con el enderezamiento de los pelos existentes entre las orejas, característica de los animales jóvenes.
Respecto a su alimentación, el birmano es bastante difícil y sobre todo delicado. Los birmanos deben recibir, esencialmente, una alimentación fresca y rica en proteínas; los alimentos secos o en conserva no son recomendables para esta raza. Éste es un aspecto fundamental para la conservación del pelaje y su coloración.
Su coloración depende también como en el caso de todas las variedades de marcas acromelánicas a un tiempo de la temperatura ambiente y de la higrometría del aire.
En un ambiente fresco y húmedo, o en condiciones diferentes a las de su medio habitual, tienen tendencia a oscurecerse, y las marcas acromelánicas pueden atenuarse hasta dejar de distinguirse.
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